Monasterio e Iglesia de Santa Clara

La institución del Monasterio de Santa Clara data del 7 de mayo de 1318, siendo sus fundadores D. Afonso Sanches, hijo ilegítimo del rey D. Dinis, y su esposa, D. Teresa Martins de Meneses. Teresa era la nieta de Sancho IV de Castilla y descendiente directa en quinta generación de D. Maria País da Ribeira, la «Ribereña», amante del rey Sancho I de Portugal. Este último donó Vila do Conde a su amante, teniendo esta tierra llegado a la posesión de D. Teresa Martins por vía de sucesivas herencias.

La versión más plausible de por qué este edificio fue hecho, está vinculada a la relación débil entre el rey D. Dinis de Portugal y su esposa, la reina Santa Isabel. En cierto punto se hizo obvia la preferencia del rey por su hijo bastardo Afonso Sanches en relación a sus hijos legítimos, en particular el príncipe heredero D. Afonso IV. La reina refundó, en 1314, un monasterio abandonado en Coimbra, que renombró de Monasterio de Santa Clara (actualmente de Santa Clara-la-Vieja). En esta especie de «guerra fría» entre rey y bastardo de un lado, reina y príncipe heredero de otro, el rey D. Dinis habrá patrocinado y autorizado D. Afonso Sanches a construir un monasterio de la misma invocación en la margen derecha del Ave, en la cima de un monte donde existía el Castro de San Juan. Algunos autores mencionan que en ese castro existiría un castillo, que sería ya entonces la habitación de D. Afonso Sanches y D. Teresa Martins, aunque no se encuentren documentos contemporáneos que demuestren esta información.

La Iglesia de Santa Clara tuvo el inicio de su construcción en esa misma época. Es difícil saber si algo queda de la iglesia original, ya que ésta ha sido objeto de variadísimas intervenciones a lo largo de los siglos, siendo incluso una fusión de varios estilos arquitectónicos, del gótico original hasta más recientes, como el manuelino, barroco y rococó. Se destaca el bello rosetón orientado al oeste, las almenas (meramente decorativas) y las tumbas: de los fundadores, de D. Brites Pereira de Alvim, hija del Santo Condestable D. Nuno Álvares Pereira, y del conde de Cantanhede y su mujer, respectivamente D. Fernando de Meneses y D. Brites de Andrade.

El coro alto y la capilla donde se encuentran las tumbas de los fundadores datan de 1526, construcción ordenada por la abadesa D. Isabel de Castro. Hasta entonces, y por voluntad de los propios, sus tumbas se encontraban en el exterior de la Iglesia. A finales del siglo XVII, con el Monasterio en evidente degradación, se inició el intento de la construcción de un nuevo Monasterio, algo que sólo se logró en 1778, por intervención de la abadesa D. Luiza de Azevedo. Su padre, Leonardo Lopes de Azevedo, que además de la abadesa tenía otras dos hijas y dos tías a vivir en el Monasterio, fue el patrocinador de la grandiosa obra. El Monasterio de Santa Clara volvió a ser habitado en 1788, aún con la mayoría del edificio por construir. Con el paso de los años, con el financiamiento insuficiente, las invasiones francesas y las guerras liberales que culminaron con la extinción de las órdenes religiosas, el proyecto nunca fue concluido. El decreto de la extinción dictaría la imposibilidad de la admisión de novicias, permitiendo sólo la existencia de la institución hasta el fallecimiento de la última monja, lo que ocurrió el 21 de mayo de 1893, con la muerte de D. Ana Augusta do Nascimento. Durante este siglo, por varios motivos, el Monasterio perdió gran parte de su patrimonio acumulado a lo largo de los siglos.

En 1936 se inició la última gran transformación del Monasterio e Iglesia de Santa Clara, por vía de la intervención de la Dirección General de los Edificios y Monumentos Nacionales. Las obras del Monasterio fueron finalmente terminadas, aunque con una dimensión reducida en relación a la proyectada en el siglo XVIII. La operación alrededor de la Iglesia de Santa Clara no fue tan consensual. Se demolieron innecesariamente, o se perdieron durante la obra, componentes históricos que podrían ser restaurados, tales como los últimos arcos del acueducto, el campanario, o las piedras tumulares de algunas abadesas. Sin embargo, el conjunto se quedó más «limpio» y renovado, ya que han sido demolidos algunos caseríos mal construidos y en ruinas, que fueron edificados a lo largo de los años alrededor de la iglesia, desde el inicio de la reconstrucción del monasterio. Ciento sesenta y dos años después del inicio, en 1778, la obra de reconstrucción del monasterio fue así finalizada, en 1940.

La imponente fachada principal del monasterio, orientada hacia el río, se destaca por su cuerpo central, coronado por el frontón que exhibe las armas reales y una escultura de Santa Clara junto a un elefante, símbolo de la castidad. La platibanda está adornada por varias antorchas de piedra alineadas con las pilastras.

Entre 1902 y por más de un siglo funcionó en el Monasterio un centro de detención para jóvenes, complementado en 1944 con una escuela profesional de la responsabilidad de la Congregación de los Salesianos, que funcionó hasta 2005.

En 2008 para aquí fue trasladado provisionalmente el Tribunal de Vila do Conde, debido a obras en el Palacio de Justicia.

Está prevista para 2021 la reapertura del Monasterio, como hotel de 5 estrellas premium, con concesión entregada al grupo hotelero Slicedays.

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Ubicación: Largo Dom Afonso Sanches – Vila do Conde

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